El nacimiento del swing en la fría Bogotá
Bogotá, una ciudad a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, fría y propensa a la llovizna, no parecía a principios de los años 2000 el lugar más obvio para el nacimiento de una de las orquestas de salsa más influyentes del siglo XXI.

Sin embargo, en el año 2001, en el corazón del barrio Teusaquillo, nació La-33. Rompiendo con el estereotipo de que la salsa solo florece en las costas cálidas, esta agrupación demostró que el sabor caribeño también se lleva en las venas de la capital colombiana.
Fundada por los hermanos Sergio y Santiago Mejía (director musical/bajista y tecladista, respectivamente), la orquesta tomó su nombre de la calle donde realizaban sus primeros ensayos: la calle 33.
Desde sus inicios, el proyecto tuvo una identidad clara: rescatar el sonido crudo, urbano y rudo de la salsa brava de los años 70 evocando a leyendas como Héctor Lavoe, Willie Colón y la Fania All-Stars pero inyectándole la actitud, la energía del rock y el ambiente callejero bogotano. Para financiar su primer álbum, los miembros de la agrupación ahorraron el dinero de sus presentaciones en bares y clubes nocturnos de la ciudad.
El fenómeno de «La Pantera Mambo»
El ascenso de La-33 al estrellato internacional no fue un accidente, sino el resultado de una genialidad discográfica.En 2004 lanzaron su álbum homónimo de debut, La-33. El disco incluía una canción que se convertiría en su boleto al mundo: «La Pantera Mambo».
Esta pieza, una espectacular versión en ritmo de mambo del clásico tema cinematográfico de Henry Mancini («The Pink Panther Theme»), fusionaba el jazz, el suspenso y una sección de vientos arrolladora.
La canción se convirtió instantáneamente en un éxito radial y en un himno obligado en las pistas de baile desde Cali hasta Berlín, demostrando que la salsa no era un género del pasado, sino un lenguaje vivo capaz de reinventar la cultura pop occidental.

Evolución dinámica y discografía
A diferencia de las orquestas de salsa romántica que dominaban las listas de éxitos comerciales en los años 90 y 2000, La-33 apostó por un sonido orgánico con influencias del mambo, el jazz, el pasodoble y el ska.Su música prescinde de sintetizadores excesivos y prioriza la fuerza de la percusión, el brillo de los metales y letras que narran la vida cotidiana, el caos urbano y la bohemia.
A lo largo de su carrera, han consolidado un catálogo musical impecable a través de varios álbumes de estudio:
- La-33 (2004): El álbum debut que contiene «La Pantera Mambo» y «Qué Rico Boogaloo».
- Gózalo (2007): Nominado a los Premios Grammy Latinos, reafirmó su éxito con temas como «Bye-Bye» y «Soledad».
- Ten Cuidado (2009): Un trabajo más maduro que explora fusiones con el ska y el jazz.
- Tumbando por ahí (2013): Un homenaje al espíritu callejero y fiestero de la banda.
- Caliente (2016): Quinta producción discográfica lanzada para celebrar sus quince años de actividad.
- Si tú quieres salsa (2019): Un regreso a las raíces con un sonido potente, maduro y renovado.
Embajadores globales de la salsa colombiana
Lo que comenzó como un grupo de amigos ensayando en una casa bogotana se transformó en un fenómeno global. La-33 ha recorrido los cinco continentes, presentándose en prestigiosos eventos internacionales como el Sziget Festival de Budapest, la Feria de Cali, y diversos festivales de jazz y world music en Europa, Asia, África y América.
Su capacidad para hacer bailar a públicos que ni siquiera hablan español es testimonio del poder universal de su sección de vientos y su base rítmica.

Hoy en día, La-33 no es solo una orquesta; es una institución de la música alternativa colombiana.
Demostraron que la salsa se puede hacer con chaquetas de cuero, actitud punk y un respeto absoluto por las raíces afrolatinas, dejando claro que, para tener swing, solo se necesita pasión.
Miembros de la agrupación
- Sergio Mejía (Líder y bajo eléctrico)
- Santiago Mejía (Teclados)
- Guillermo Celis (Voz)
- David Cantillo «Malpelo» (Voz)
- Edison Velásquez (Voz y flauta)
- Alejandro Pérez (Congas)
- Juan David Fernández «Palo» (Timbales)
- Diego Sánchez (Bongos)
- Vladimir Romero (Trombón)
- José Miguel Vega (Trombón)
- Adalber Gaviria (Saxofón)
- Roland Nieto (Trompeta)
- Javier Galavis (Ingeniero de sonido)
- Ray Fuquén (Productor de campo)
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