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Argentino de nacimiento y salsero de profesión, Néstor Bonfiglio se ha dedicado a cultivar el baile de la salsa impartiendo clases en la escuela de la Fundación Tango Argentino en Buenos Aires, Argentina.
Este bailarín profesional lleva 14 años fascinado por este ritmo tropical: «Desde niño siempre me gustó mucho bailar; por casualidad escuché que daban clases de salsa en el gimnasio Old Voice Club y ahí me enganché».
En 1998, un instructor brasileño fue su primer mentor: «Muchas de las cosas que sé hoy sobre la salsa se las debo a él», comentó. Este apasionado bailarín siguió avanzando en su formación musical. Para el año 2000, ya practicaba dos veces por semana en Azúcar Abasto.
«Era una buena escuela, aunque la mejor era la pista de baile».
Néstor vivió seis años en España y nunca dejó la salsa. Acudía de martes a jueves —aunque también visitaba ocasionalmente locales como Glamour y El Caimán, además de otros sitios de ocio—. Para él, bailar salsa era una afición; tanto es así que rechazaba las propuestas para enseñar, pues no quería perder su faceta de «aficionado» y así poder bailar y conocer gente sin restricciones ni compromisos.

Durante su estancia en España, conoció a Jonny Vázquez, un gran salsero y compositor de renombre mundial, creador del estilo «Los Ángeles», un ritmo aceptado por la comunidad salsera.
En 2009, tras su grata y valiosa experiencia en Europa, Bonfiglio regresó a Buenos Aires y decidió de inmediato impartir clases para compartir todo el conocimiento adquirido en tierras lejanas. Encontró muchos cambios en el estilo de baile, la vestimenta y el comportamiento de los bailarines. «Todo es diferente ahora. Antes se bailaba muy pegado a la pareja, con pocos giros y a corta distancia. Ahora, todo ha cambiado».
Néstor lleva dos años trabajando para la Fundación Tango Argentino, donde imparte dos clases semanales: los martes y los sábados. Su misión como instructor no es solo enseñar; parte de la premisa de que quienes acuden a aprender salsa lo hacen para conocer gente nueva, consolidar amistades, relajarse y liberar el estrés de la vida cotidiana.




















