Luego de hacernos un espacio en su apretada agenda, finalmente hemos logrado coincidir con el líder de orquesta, compositor y pianista Arturo O’Farrill, quien después de haber llegado a Richmond, Virginia, nos atendió y conversó sobre diversos e interesantes temas relacionados con su larga y exitosa trayectoria.
Por supuesto, no desaprovechamos la oportunidad de averiguar si es cierto que él y su orquesta dejarán de presentarse en Birdland como lo venían haciendo durante los últimos 29 años y qué otros proyectos tienen en puerta a partir de ahora.

Cómo fue su niñez con dos padres artistas
Arturo es hijo del director de orquesta, arreglista y músico cubano Chico O’Farrill y la cantante mexicana Lupe Valero, así que es natural que él se inclinara por la parte artística como ellos. Además, al ser el primer hijo varón de la familia, se esperaba mucho de él y lo que pudiera conseguir, así que lo inscribieron en clases de piano y por fortuna sí tenía buenas aptitudes para ese instrumento y estaba muy presente en las fiestas y eventos de su padre con muchos otros artistas.
Entonces, estuvo durante un tiempo estudiando música los sábados hasta que descubrió un álbum de Miles Davis en la sala de su casa y asegura que, al escucharlo, le cambió la vida para siempre y el tema que más lo marcó fue ‘‘Seven Steps To Heaven’’. En ese momento, él supo que se iba a convertir en músico profesional por su propio gusto, no porque su padre lo decidiera por él.
Se decidió a ser el mejor pianista en el que se pudiera convertir y, debido a lo ocupado que estaba Chico con su propia carrera, Arturo estudió jazz junto a otros jóvenes músicos hasta que conoció al bajista Andy González, quien finalmente le hizo comprender las raíces latinas y lo invitó a estudiar a artistas como Charlie Palmieri y Eddie Palmieri.
‘‘Justamente gracias a Andy, entiendo que la música nuestra es un tesoro de la diáspora afrolatina y la música que hacía mi padre y tantos otros de su época, para mí, es la más increíble del mundo’’ dijo Arturo.

Educación musical de Arturo
El artista estudió en algunas renombradas instituciones académicas, entre las que podemos mencionar LaGuardia High School of Music and Art, el Manhattan School of Music, el Conservatory of Music del Brooklyn College y el Aaron Copland School of Music. Aclaró que no llegó a graduarse del Manhattan School of Music, pero sí reconoce que fue allí que comenzó a comprender la música de verdad.
En el caso de LaGuardia High School for Music and Art, sus padres tuvieron que retirarlo debido a que nunca asistía porque las clases de historia y matemáticas no le interesaban, sino las de música solamente. Entonces, fue inscrito en City As School y obtuvo su GED (General Educational Development). Más tarde, en el Brooklyn College, conoció al profesor Teófilo Ruiz, que le enseñó la importancia de tener una conciencia social y política, lo cual impactó mucho en su formación como profesional y persona.
Trabajando ya como músico, Arturo obtuvo su licenciatura y su maestría en Queens College. Así estuvo durante algún tiempo tocando, estudiando y enseñando al mismo tiempo hasta que el director artístico del programa de jazz en el Lincoln Center Wynton Marsalis le propuso crear una orquesta para el local a la que llamaron Lincoln Center Jazz Orchestra. Laboró allí por cinco años hasta que supo que tenía que continuar con su carrera por otro lado.
Chico O’Farrill Afro-Cuban Jazz Orchestra
Luego de tocar junto a la gran estrella del Jazz Carla Bley y Machito. Arturo finalmente ingresó a la orquesta de su padre, Chico O’Farrill Afro-Cuban Jazz Orchestra, en una época en la que estaban creando muchos jingles para comerciales. Cuando el mundo estaba redescubriendo a Chico, este lamentablemente tenía su salud muy deteriorada, por lo que su hijo se mantuvo a su lado para apoyarlo en lo que pudiera.
Al final, no tiene otro remedio que hacerse cargo y, junto al resto de los músicos, grabar los últimos tres discos de la banda. Una cosa que tuvo muy clara cuando asumió este reto es que no quería estar en competencia con su papá ni que el público los comparara constantemente, aunque sabía que eso era inevitable. De hecho, luego de hacer un concierto junto a él, al llegar a casa, descubrió un mensaje de voz de alguien que decía ‘‘no tienes ni una fracción del talento de tu padre, es más, te veré escarbando en la basura’’.

A pesar de lo cruel del comentario, para él fue liberador escucharlo ya que alguien tenía la estupidez de compararlo con su padre cuando no tenía sentido. Eso lo impulsó una barbaridad a usar sus propias composiciones en la orquesta, seguir creando nueva música y tener una trayectoria completamente distinta a la de Chico O’Farrill. Ese hombre que lo insultó, sin saberlo, le había ayudado a desprenderse de las cadenas mentales y artísticas que había tenido por miedo a la comparación.
Afro Latin Jazz Orchestra
Aunque a Arturo le dolió haber dejado la orquesta de Chico, pero sabía que había muchos cambios que tenía que hacer. Uno de ellos era que quería músicos intergeneracionales e incluir más razas y nacionalidades. Esto también lo llevó a cambiar el nombre de ‘‘Afro-Cuban Jazz Orchestra’’ por ‘‘Afro Latin Jazz Orchestra’’ , ya que desde su punto de vista, la música latina no solo debe incluir a Cuba, sino también a países como Puerto Rico, Colombia, Bolivia, Perú, México y muchos otros.
A pesar de estos cambios, Arturo y su orquesta siguieron presentándose todos los domingos en el prestigioso club de jazz Birdland, cosa que venían haciendo desde el año 1997, antes del fallecimiento de Chico O’Farrill. Sin embargo, 29 años después de esa importante propuesta, Arturo ha anunciado a través de sus redes sociales que ya no se presentaría en ese lugar, pero que estaba muy agradecido tanto con el personal como con la dirección de Birdland por la oportunidad que le ofrecieron durante tantos años.
Cuando quisimos conocer las causas de esta decisión, el artista se limitó a decirnos que se debió a ‘‘diferencias creativas y económicas que estaban haciendo que el ambiente de trabajo se volviera muy tóxico’’, así que lo mejor fue cortar por lo sano y buscar nuevos horizontes. Asegura que con sus palabras no busca irrespetar a nadie y que desea lo mejor tanto al club como a todo su personal, quienes siempre tuvieron el mejor de los tratos hacia él y sus músicos.

Afro-Latin Jazz Alliance y Casa Belongó
El músico también nos quiso hablar de su fundación Afro Latin Jazz Alliance con la que busca educar, tocar y preservar. El proyecto creció de tal manera que, hoy en día, cuenta con 49 maestros, 21 escuelas públicas y un programa preprofesional conocido como ‘‘The Fat Cats’’ cuyo objetivo es ayudar a jóvenes músicos a que puedan unirse a una orquesta y explotar su talento como nunca antes.
Luego de algunas peticiones formales, finalmente la ciudad de Nueva York aceptó construir un edificio con apartamentos accesibles para la gente de East Harlem y los primeros pisos están destinados a albergar a Casa Belongó. Estos espacios van a incluir un teatro, un club de jazz, un restaurante con comida saludable, cuartos de ensayo, salones de clase y mucho más. ‘‘Imagínate que el poder de nuestra latina va a cambiar físicamente la historia de la ciudad de Nueva York’’ remató sobre este tema.
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