El legado de un visionario que unió el saxofón con la esencia del Caribe y el cine nacional.
Víctor Cuica no fue solo un músico; fue un puente entre dos mundos. Nacido el 19 de abril de 1949 en la emblemática parroquia de La Pastora, en Caracas, Cuica se consolidó como un destacado saxofonista y actor, reconocido mundialmente por su innovación al fusionar el Jazz con las raíces afro-caribeñas.
Su presencia marcó una época dorada en la cultura venezolana, compartiendo escenarios con leyendas de la talla de Tito Puente, Paquito D’Rivera, Porfi Jiménez y Gerry Weil.

Formación y los Primeros Pasos: El Nacimiento de un Estilo
La trayectoria de este virtuoso del saxofón tenor, soprano y la flauta comenzó en 1963, en la Escuela de Música Militar de La Victoria. Su paso por la banda de la marina venezolana fue el catalizador de su amor por el Jazz, lo que lo llevó a profundizar sus conocimientos en flauta, armonía y composición en la Escuela Superior de Música «José Ángel Lamas».
Su carrera profesional despegó en la orquesta de Chucho Sanoja. Poco después, se integró a la agrupación de Oscar D’León. Fue precisamente Cuica quien propuso el nombre «Dimensión Latina» para reemplazar al entonces «Oscar y sus Estrellas», bautizando así a la que se convertiría en la orquesta de salsa más icónica de Venezuela.

El Jazz Latino: Entre el Cine y los Escenarios Internacionales
A finales de los años 70, Cuica expandió su horizonte hacia el séptimo arte. En 1978, compuso e interpretó la banda sonora de «El Mar del Tiempo Perdido», basada en el relato de Gabriel García Márquez. Un año después, consolidó su propia agrupación, «Víctor Cuica y su Jazz Latino», debutando con éxito rotundo en el Teatro Alcázar de Caracas y proyectándose internacionalmente en Costa Rica.
Durante la década de los 80, la crítica lo encumbró como el innovador más importante de la fusión jazzística en la región. Su talento lo llevó a escenarios históricos:
- 1981: Triunfó en el festival «Memphis in May», en Tennessee.
- 1982: Se presentó en el prestigioso club «Domicile» en Múnich, Alemania.
- 1985: Marcó un hito al ser la primera formación venezolana invitada al Festival Internacional de Jazz de Montreal, donde compartió aplausos con el legendario vibrafonista Lionel Hampton.
Madurez Artística y Reconocimientos
En los años 90, su música alcanzó nuevas dimensiones académicas cuando el maestro Eduardo Marturet compuso para él la obra «Música para seis y saxo», estrenada con la Sinfonietta Caracas. Esta pieza representó a Venezuela en la Exposición Universal de Sevilla en 1992.

Su discografía, que incluye joyas como “Que sea para siempre” (1948), “Noctámbulo” (1993), “Just Friends” (1998) y “Los Locos de Caracas” (1999), es un testimonio de su versatilidad. En 1995, la Casa del Artista de Venezuela lo condecoró como el Mejor Músico del Año.
Un Adiós con Sabor a Callejón y Bohemia
Víctor Cuica falleció el sábado 26 de diciembre de 2020, a los 71 años, a causa de un infarto. Su partida dejó un vacío en el cine, donde protagonizó cintas memorables como «Santera» (cuya banda sonora también compuso y premió en 1997), y en las noches bohemias de Caracas, donde su saxofón solía ser el protagonista.
El Homenaje de los Pares
El multipercursionista José Hidalgo, «El Tokun Mayor», describe a Cuica con palabras que resumen su esencia:
“Víctor Cuica es el mejor ejemplo de un artista íntimamente vinculado a su realidad cotidiana y a su origen cultural, sin perder de vista el carácter cosmopolita y universal de su mensaje musical. Cuica es la expresión del genuino jazz interpretado con la sencillez de la calle.
Y es que Víctor es tan auténtico en su trato personal como en su condición de artista. Esta virtud ha sido su compañera de tránsito por numerosos escenarios internacionales, abarcando ámbitos musicales, cinematográficos, teatrales y operísticos; siempre con la trascendencia del juglar bohemio, sencillo y audaz.
Víctor Cuica jamás deja de sorprendernos, bien sea a través de su voz o con el sonido del saxofón, instrumento que, con su ingenio habitual, lo convierte en un gran exponente del espectáculo por su creatividad y versatilidad.

Su talento ha recorrido diversos escenarios en Europa y América. Su propuesta se proyecta más allá de lo comercialmente difundido y, hoy, se nos presenta con una genial improvisación musical que no tiene comparación. “
Hoy, el nombre de Víctor Cuica permanece grabado en la historia como el hombre que le dio un color caribeño al Jazz y una voz propia al saxofón venezolano.

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