De los acordes del cuatro puertorriqueño a la voz eterna de «Los Mulatos del Sabor»
Pocos nombres resuenan con tanta fuerza, respeto y vigencia en el firmamento de la salsa como el de Jerry Rivas.
Nacido en Tampa, Florida, pero con el alma arraigada en las entrañas de Orocovis por la herencia de sus padres, Jerry Louis Rivas Díaz ha esculpido su nombre con letras de oro en la historia de la música caribeña.

Cerca de cumplir 50 años como voz principal de El Gran Combo de Puerto Rico, Rivas no es solo un cantante; es una institución viviente de la salsa, un sonero de época y el custodio de un legado que sigue poniendo a bailar al mundo entero.
Raíces, Cuerdas y la Formación de un Músico Autodidacta
La historia de Jerry con Puerto Rico comenzó formalmente en 1960, cuando su familia se mudó de regreso a la «Isla del Encanto» para radicarse en Bayamón.
Allí, el joven Jerry empezó a respirar el folklore y los ritmos que definían la identidad boricua. Lo que muchos desconocen es que, antes de adueñarse de los micrófonos y los escenarios internacionales, Jerry fue un apasionado de los instrumentos de cuerda.
Como un músico y cantante fundamentalmente autodidacta, su primer gran amor fue la guitarra. Con el tiempo, su curiosidad musical lo llevó a dominar el cuatro puertorriqueño, el instrumento nacional por excelencia.

No conforme con ello, decidió profundizar en las raíces de la música antillana y aprendió los secretos del tres cubano bajo la tutela del reconocido profesor Carlos Seguí.
Esta sólida base como instrumentista no solo moldeó su oído, sino que le otorgó un sentido del ritmo y una métrica impecable que más tarde definirían su estilo único para el soneo.
El Camino Hacia la Cúspide: De las Bandas Locales al Reclutamiento Histórico
Antes de que las luces del Gran Combo se posaran sobre él, Jerry Rivas recorrió el circuito musical de la isla, dejando huella en cada proyecto:
- Grupo Complicación: Su trinchera adolescente, donde se desempeñó como guitarrista durante tres años.
- Conjunto Cojoba: Agrupación a la que se unió en 1972, madurando su presencia escénica.
- Conjunto Chaney (1974): Jerry fue parte del selecto grupo de músicos fundadores de este proyecto que, años más tarde, se convertiría en un referente de la salsa romántica.
- Latin Brass (1976): La vitrina definitiva donde su voz comenzó a brillar con luz propia.
Fue precisamente en 1976 cuando el destino tocó a su puerta. Tras la impactante salida del icónico «Niño de Trastalleres», Andy Montañez quien dejaba la orquesta tras 14 años dorados para unirse a la Dimensión Latina de Venezuela, El Gran Combo se encontraba ante una de las transiciones más difíciles de su historia. Reemplazar a una leyenda parecía una tarea imposible.
Sin embargo, el ojo clínico de Don Quique Lucca (fundador de la Sonora Ponceña) no falló. Don Quique recomendó al joven Jerry a Don Rafael Ithier. Tras escucharlo, Ithier no lo dudó: en 1977, Jerry Rivas ingresó oficialmente a la «Universidad de la Salsa».

Casi 50 Años de Historia en «La Universidad de la Salsa»
Ingresar a una institución tan exigente en medio de un cambio de era era un desafío monumental. El público miraba con escepticismo al nuevo integrante, pero Jerry, con una humildad inquebrantable y un talento descomunal, no intentó imitar a su predecesor; en su lugar, creó su propia leyenda.
A lo largo de casi cinco décadas, su voz ha inmortalizado himnos del cancionero salsero mundial. Éxitos obligados en cualquier pista de baile como «Azuquita pa’ el café», «Ojos chinos», «Y no hago más na'», «El menú», «Cupido» y «La clave» llevan su sello inconfundible.
Su estilo elegante para interpretar, sumado a su picardía y respeto por el bailador, consolidaron la época de oro de la orquesta y permitieron que la transición fuera un éxito rotundo.
«Entrar al Gran Combo fue una escuela y una responsabilidad tremenda. Reemplazar a Andy no era fácil, pero Don Rafael Ithier me dio la confianza para ser yo mismo sobre el escenario.» Jerry Rivas en retrospectiva sobre sus inicios.

Presente y Legado Vibrante de un Sonero Eterno
En pleno 2026, el panorama de la música tropical ha cambiado drásticamente, pero El Gran Combo de Puerto Rico permanece imperturbable en la cima.
Jerry Rivas se mantiene sumamente activo, liderando el frente vocal de «Los Mulatos del Sabor» junto a las nuevas generaciones de la orquesta, Anthony García y Joselito Hernández. Esta combinación de la veteranía y sabiduría de Jerry con la energía de los nuevos cantantes ha inyectado una vitalidad refrescante a la agrupación.
Jerry Rivas no es solo un sobreviviente de la era dorada de la salsa; es el puente vivo que conecta la rica tradición del siglo XX con las audiencias contemporáneas.
Desde sus días afinando cuerdas en Bayamón hasta los estadios llenos en Europa, América Latina y Estados Unidos, su viaje es testimonio de disciplina, pasión y amor por su cultura.
Le deseamos siempre mucha salud, inspiración y éxito a este eterno maestro que, además de ser una de las voces más queridas de la salsa, jamás ha dejado de ser, en la extensión de la palabra, un músico completo. ¡Que viva la música de Jerry Rivas y que sigan sonando los cueros!

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