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2026

Víctor Cuica “El Soplo Eterno del Jazz Latino y la Identidad Venezolana

25 enero, 2026 by Augusto Felibertt

El legado de un visionario que unió el saxofón con la esencia del Caribe y el cine nacional.

Víctor Cuica no fue solo un músico; fue un puente entre dos mundos. Nacido el 19 de abril de 1949 en la emblemática parroquia de La Pastora, en Caracas, Cuica se consolidó como un destacado saxofonista y actor, reconocido mundialmente por su innovación al fusionar el Jazz con las raíces afro-caribeñas.

Su presencia marcó una época dorada en la cultura venezolana, compartiendo escenarios con leyendas de la talla de Tito Puente, Paquito D’Rivera, Porfi Jiménez y Gerry Weil.

Víctor Cuica “El Soplo Eterno del Jazz Latino y la Identidad Venezolana“
Víctor Cuica “El Soplo Eterno del Jazz Latino y la Identidad Venezolana“

Formación y los Primeros Pasos: El Nacimiento de un Estilo

La trayectoria de este virtuoso del saxofón tenor, soprano y la flauta comenzó en 1963, en la Escuela de Música Militar de La Victoria. Su paso por la banda de la marina venezolana fue el catalizador de su amor por el Jazz, lo que lo llevó a profundizar sus conocimientos en flauta, armonía y composición en la Escuela Superior de Música «José Ángel Lamas».

Su carrera profesional despegó en la orquesta de Chucho Sanoja. Poco después, se integró a la agrupación de Oscar D’León. Fue precisamente Cuica quien propuso el nombre «Dimensión Latina» para reemplazar al entonces «Oscar y sus Estrellas», bautizando así a la que se convertiría en la orquesta de salsa más icónica de Venezuela.

Victor Cuica en concierto realizado el dia 22 de agosto 2011 en la plaza Juan Pedro Lopez en Caracas
Victor Cuica en concierto realizado el dia 22 de agosto 2011 en la plaza Juan Pedro Lopez en Caracas

El Jazz Latino: Entre el Cine y los Escenarios Internacionales

A finales de los años 70, Cuica expandió su horizonte hacia el séptimo arte. En 1978, compuso e interpretó la banda sonora de «El Mar del Tiempo Perdido», basada en el relato de Gabriel García Márquez. Un año después, consolidó su propia agrupación, «Víctor Cuica y su Jazz Latino», debutando con éxito rotundo en el Teatro Alcázar de Caracas y proyectándose internacionalmente en Costa Rica.

Durante la década de los 80, la crítica lo encumbró como el innovador más importante de la fusión jazzística en la región. Su talento lo llevó a escenarios históricos:

  • 1981: Triunfó en el festival «Memphis in May», en Tennessee.
  • 1982: Se presentó en el prestigioso club «Domicile» en Múnich, Alemania.
  • 1985: Marcó un hito al ser la primera formación venezolana invitada al Festival Internacional de Jazz de Montreal, donde compartió aplausos con el legendario vibrafonista Lionel Hampton.

Madurez Artística y Reconocimientos

En los años 90, su música alcanzó nuevas dimensiones académicas cuando el maestro Eduardo Marturet compuso para él la obra «Música para seis y saxo», estrenada con la Sinfonietta Caracas. Esta pieza representó a Venezuela en la Exposición Universal de Sevilla en 1992.

Víctor Cuica no fue solo un músico; fue un puente entre dos mundos. Fotografia en Juan Sebastian Bar
Víctor Cuica no fue solo un músico; fue un puente entre dos mundos. Fotografia en Juan Sebastian Bar

Su discografía, que incluye joyas como “Que sea para siempre” (1948), “Noctámbulo” (1993), “Just Friends” (1998) y “Los Locos de Caracas” (1999), es un testimonio de su versatilidad. En 1995, la Casa del Artista de Venezuela lo condecoró como el Mejor Músico del Año.

Un Adiós con Sabor a Callejón y Bohemia

Víctor Cuica falleció el sábado 26 de diciembre de 2020, a los 71 años, a causa de un infarto. Su partida dejó un vacío en el cine, donde protagonizó cintas memorables como «Santera» (cuya banda sonora también compuso y premió en 1997), y en las noches bohemias de Caracas, donde su saxofón solía ser el protagonista.

El Homenaje de los Pares

El multipercursionista José Hidalgo, «El Tokun Mayor», describe a Cuica con palabras que resumen su esencia:

“Víctor Cuica es el mejor ejemplo de un artista íntimamente vinculado a su realidad cotidiana y a su origen cultural, sin perder de vista el carácter cosmopolita y universal de su mensaje musical. Cuica es la expresión del genuino jazz interpretado con la sencillez de la calle.

Y es que Víctor es tan auténtico en su trato personal como en su condición de artista. Esta virtud ha sido su compañera de tránsito por numerosos escenarios internacionales, abarcando ámbitos musicales, cinematográficos, teatrales y operísticos; siempre con la trascendencia del juglar bohemio, sencillo y audaz.

Víctor Cuica jamás deja de sorprendernos, bien sea a través de su voz o con el sonido del saxofón, instrumento que, con su ingenio habitual, lo convierte en un gran exponente del espectáculo por su creatividad y versatilidad.

Dj. Augusto Felibertt con el único y virtuoso Víctor Cuica
Dj. Augusto Felibertt con el único y virtuoso Víctor Cuica

Su talento ha recorrido diversos escenarios en Europa y América. Su propuesta se proyecta más allá de lo comercialmente difundido y, hoy, se nos presenta con una genial improvisación musical que no tiene comparación. “

Hoy, el nombre de Víctor Cuica permanece grabado en la historia como el hombre que le dio un color caribeño al Jazz y una voz propia al saxofón venezolano.

Victor Cuica y su Jazz Latino 23 de marzo 1980 en el Teatro Cantv
Victor Cuica y su Jazz Latino 23 de marzo 1980 en el Teatro Cantv

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Publicado en: 2026, Artistas, Biografia, Clubes, Febrero, Latin Jazz, Latino America, Musica Latina, Orquesta, Radio

El Carnaval del Callao un Estallido de Oro, Ritmo y Tradición

25 enero, 2026 by Augusto Felibertt

El latido cultural del estado Bolívar

En el corazón minero de Venezuela, donde el oro dicta el pulso de la tierra, surge cada año una celebración que trasciende el simple festejo: el Carnaval del Callao.

No es solo una fiesta de disfraces, es una crónica viva de resistencia, mestizaje y alegría que ha resonado en el estado Bolívar por más de un siglo. Esta festividad, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, es el resultado de una fascinante mezcla de culturas antillanas, africanas y europeas.

El Carnaval de El Callao de Venezuela, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
El Carnaval de El Callao de Venezuela, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Un viaje a las raíces: El origen del Calipso

La historia de este carnaval está intrínsecamente ligada a la fiebre del oro del siglo XIX. Inmigrantes de las Antillas británicas y francesas (Trinidad, Granada, Santa Lucía) trajeron consigo sus lenguas (patois), su gastronomía y, sobre todo, su música: el calipso.

A diferencia del calipso trinitario, el Calipso del Callao desarrolló una identidad propia. Se canta en inglés y castellano, acompañado por el bumbac, el rallo, la campana y el cuatro venezolano, creando un ritmo contagioso que narra las penurias y esperanzas de los mineros de la época.

Personajes emblemáticos: Los guardianes de la herencia

El Carnaval del Callao. Un Estallido de Oro, Ritmo y Tradición
El Carnaval del Callao. Un Estallido de Oro, Ritmo y Tradición

Lo que hace único al Carnaval del Callao es su colorida e inamovible jerarquía de personajes, cada uno con un significado profundo:

  • Las Madamas: Son las figuras centrales y pilares de la tradición. Representan a las matronas de las Antillas, vestidas con trajes señoriales de colores vivos, pañoletas atadas a la cabeza (turbantes) y abundantes collares. La figura de Isidora Agnes, la mítica «Negra Isidora», es recordada como la gran defensora de esta cultura.
  • Los Diablos Danzantes: Vestidos de rojo y negro, portan máscaras impresionantes con múltiples cuernos. Su función original era abrir paso a la comparsa y mantener el orden con sus látigos, simbolizando la protección de la festividad.
  • Los Mediopintas: Personajes que deambulan por las calles untados de una mezcla de carbón y melaza. Con humor, amenazan con «pintar» a los transeúntes a menos que estos les den una moneda (medio punto).
  • Los Mineros: Ataviados con sus cascos y herramientas, rinden homenaje a la principal actividad económica de la región y a los trabajadores que dieron origen al pueblo.

Más que una fiesta, una identidad

En el corazón minero de Venezuela
En el corazón minero de Venezuela

El Carnaval del Callao es un ejemplo de resiliencia cultural. Durante los días de fiesta, las barreras sociales se disuelven bajo el sonido del bumbac. Las familias se preparan durante todo el año para confeccionar los trajes y ensayar las canciones, transmitiendo este legado de generación en generación.

Visitar El Callao durante estas fechas es sumergirse en un torbellino de energía, historia y hospitalidad, donde cada comparsa cuenta una historia y cada ritmo celebra la libertad.

Isidora Agnes: La Reina Eterna que convirtió el Calipso en Patrimonio de la Humanidad.

Hablar de Isidora Agnes, universalmente conocida como «La Negra Isidora», no es solo recordar a una figura del pasado; es invocar el alma misma del Carnaval de El Callao. Ella fue la fuerza vital que rescató, protegió y proyectó esta tradición hasta elevarla a su estatus actual: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Isidora Agnes La Reina del Calipso de El Calla
Isidora Agnes La Reina del Calipso de El Calla

A continuación, exploramos la vida y el impacto de la mujer que puso el ritmo del bumbac en el mapa del mundo.

Una líder forjada en El Callao

Nacida el 17 de agosto de 1923, Isidora fue mucho más que una figura festiva. De carácter firme y convicciones claras, se destacó como líder social y sindicalista. Su labor como la primera telefonista de la zona no fue casualidad: ese puesto le permitió ser el centro de conexión de su pueblo, escuchando de primera mano las necesidades y carencias de su gente.

Con raíces profundamente antillanas (hija de inmigrantes de Santa Lucía y Martinica), Isidora creció con el calipso en la sangre, lo que la llevó a defender su identidad con ferocidad en una época donde la tradición comenzaba a desvanecerse.

El rescate de una tradición en declive

A mediados del siglo XX, el Carnaval de El Callao atravesaba una crisis de identidad y perdía fuerza frente a otras influencias. Isidora, decidida a no dejar morir su herencia, emprendió una cruzada cultural:

  • Institucionalización: En 1954 fundó la «Asociación Amigos del Calipso», dándole una estructura formal a la festividad.
  • Disciplina y Estética: Organizó las comparsas bajo estándares de autenticidad, exigiendo rigor en la confección de los trajes y respeto por la música tradicional.
  • Proyección Nacional: Llevó el calipso fuera de las fronteras del estado Bolívar. Gracias a ella, Caracas y el resto de Venezuela conocieron el retumbar del bumbac y los coros en patois.

La «Madama» por excelencia

Si bien el Carnaval de El Callao cuenta con múltiples «Madamas» personajes que rinden honor a las matronas afroantillanas, Isidora se convirtió en el referente máximo. Ella no solo vestía el traje; personificaba la elegancia, el respeto y la alegría señorial de la figura. Su presencia en las calles dictaba el ritmo de la fiesta.

Más allá del baile: Su legado social

El compromiso de «La Negra» Isidora no terminaba cuando se guardaban los tambores. Fue una defensora incansable de El Callao. Se cuenta que «no le temblaba el pulso» para viajar hasta el Palacio de Miraflores y exigir a los presidentes de turno las mejoras que su pueblo merecía, logrando hitos como la instalación de la red de cloacas y la construcción del hospital local.

Isidora Agnes
Isidora Agnes

Datos que perpetúan su mito

  • El Himno del Carnaval: La famosa pieza «Isidora, Isidora, Isidora Callao Calipso Queen», compuesta por su entrañable amiga Lulú Basanta, es considerada hoy el himno no oficial de estas fiestas.
  • Una despedida poética: Falleció el 5 de marzo de 1986. Irónicamente, fue un Miércoles de Ceniza, el día en que termina el carnaval. Fue despedida con honores de Estado y, como fue su última voluntad, al ritmo del calipso.
  • Honor en el calendario: En conmemoración a su nacimiento, cada 17 de agosto se celebra el Día Municipal del Calipso en El Callao.

Tambien Lea: Samba el baile que despierta el Carnaval en Brasil 

Publicado en: 2026, Academias de baile, Artistas, Biografia, Febrero, Latino America, Noticias

Líder de K’ndela Salsa Band Eric Cabanilla y lo que su compañía tiene para ofrecer

20 enero, 2026 by Karina Garcia

Estamos muy complacidos de poder conversar con el líder de K’ndela Salsa Band, un grupo de salsa que ha ido ganando cada vez más terreno en Nueva Jersey a pesar de la gran competencia a la que se enfrenta. 

Eric Cabanilla es un talentoso músico que, además de fundar una exitosa banda, también ha logrado levantar una empresa de entretenimiento con un equipo bastante sólido que ha puesto sus talentos al servicio de grandes audiencias ansiosas por disfrutar de un show de calidad. El artista nos ha contado algunos de los detalles más importantes de su carrera y los traemos aquí para todos ustedes.

Eric Cabanilla posando para la cámara
Líder de K’ndela Salsa Band Eric Cabanilla posando para la cámara en un evento

Cómo empezó a gustarle a Eric la música 

Eric comenzó su historia relatando que tanto él como sus hermanos escuchaban la música que su madre reproducía mientras limpiaba y sus hijos la ayudaban con los quehaceres del hogar. En ese entonces, había muchos artistas y grupos románticos como Los Iracundos y La Sonora Matancera. Estas melodías le ayudaron a comprender el amor que hoy en día siente por la salsa.

Algo importante a mencionar es que, en su familia, no había músicos que le enseñaran sobre la parte profesional de este arte, así que puede decirse que él fue el primero en hacer de esto su modo de vida hasta el sol de hoy. Su primer impulso en este sentido fue comenzar a escribir poemas en la escuela y hasta ganó algunos concursos de poesía, lo que fue despertando en él el gusto de juntar palabras para generar sonidos agradables para los demás.

Fue su gran amigo y músico Mike Pérez quien lo animó a convertir estas composiciones en canciones, así que tomó esos poemas y rimas que había creado y les puso música. Estuvo trabajando junto a Mike unos siete años haciendo coros para la Orquesta Swing Combo hasta que este lamentablemente falleció, lo que conllevó a la disolución del grupo. Afortunadamente, los músicos no se quedaron en el aire y se les pudo conseguir trabajo en una nueva orquesta con un nuevo sonido.

En este tiempo, tuvo la oportunidad de aprender mucho sobre el funcionamiento del negocio de la música, ya que sus responsabilidades incluían institucionalizar la orquesta y formalizar su agenda a través de correos electrónicos, tarjetas de presentación, contratos escritos y ese tipo de cosas.  

Angel Peguero, Eric Cabanilla y Stephany Moore
Bailarín Angel Peguero, Eric Cabanilla y la bailarina Stephany Moore

Gracias a todos estos conocimientos adquiridos, una vez que Swing Combo se separó, ya Eric tenía una idea precisa sobre qué hacer al momento de crear su propia orquesta y cómo manejarla, así que se puso manos a la obra a partir de allí. 

K’ndela Salsa Band

Luego de toda la experiencia adquirida, Eric finalmente se decidió a construir algo propio, ya que se sentía preparado para asumir un reto de tal envergadura.

Una de las primeras personas con las que contó fue el maestro Jimmy Bosch ‘‘El Trombón Criollo’’, quien lleva 50 años de repertorio y tiene su propia orquesta Salsa Masters. Él se la pasa viajando por el mundo con su orquesta, pero siempre que es requerido para tocar con Eric y K’ndela Salsa Band, hace acto de presencia sin dudarlo. Se refiere a Bosch como un hombre muy profesional, al punto de que es el primero en llegar y el último en irse en cualquier ensayo. 

Junto a Eric y Bosch, K’ndela también cuenta con el talento de otros grandes músicos como el bajista Edgar ‘‘Danny’’ Rosado, el pianista Ray ‘‘El Loco’’ Cabrera, Xabi ‘‘El Chamo’’ Estrada, Eric Pizza, Brian ‘‘Tibiri’’ Pozo, Jimmy ‘‘El Nene’’ Feliciano y Daniel ‘‘El Gato’’ Arboleda.

Este proyecto de la orquesta fue su primer objetivo profesional, pero una vez lo consiguió, no quería limitarse únicamente a esto. También quería ofrecer un paquete completo en el que se ofrezca un entretenimiento más integral que solo tocar y cantar. Es entonces cuando aprovechó su cercanía con una escuela de baile en la que se presentaba a veces para tener contacto con bailarines que quisieran sumarse a sus shows.

Eric y el resto de la banda
De derecha a izquierda Ray «El Loco» Cabrera, Danny Rosado, Eric Cabanilla, Xavi «El Chamo» Estrada, Erik Piza, Brian «Tibiri» Pozo, Jimmy «El Nene» Feliciano, Daniel «El Gato» Arboleda y Jimmy «El Trombón Criollo» Bosch

Adicional a eso, contrató a un familiar que trabajaba de músico mariachi, quien a su vez lo presentó con otros artistas que se dedicaban a lo mismo para poderlos contratar. Con el tiempo, también incluyó Djs que también amenizaran todo tipo de eventos con sus diversas mezclas.

Algo que Eric quiso aclarar es que todos y cada uno de estos profesionales están fijos en su compañía. Él tiene muy buena relación con muchas escuelas de baile allí en Nueva Jersey, a las cuales ofrece sus paquetes y siempre un grupo muy generoso de sus bailarines acepta. Siempre que Eric está involucrado en algún festival o evento privado, nunca tiene problemas para conseguir talento en el área del baile que lo acompañe gracias a su cumplimiento y profesionalismo y gran respeto por el trabajo de los demás. 

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Publicado en: 2026, Artistas, Entrevistas, Febrero, Musica Latina, Norte America, Orquesta

Músico y empresario de origen latino Jorge Torres nos habla de su banda y compañía

20 enero, 2026 by Karina Garcia

El multiinstrumentista y empresario estadounidense de origen puertorriqueño Jorge Torres ha conversado recientemente con nosotros sobre sus orígenes musicales, su compañía Jimmy Jorge Entertainment, su banda y cómo trabaja con la música en la actualidad. En International Salsa Magazine, estamos más que felices de poder entrevistarlo y saber todo lo que tiene para contarnos.

Jorge Torres junto a su conga
Músico y empresario Jorge Torres junto a su conga

Inicios de Jorge en la música en su natal Chicago

Jorge cuenta que cuando era muy pequeño, su madre tenía un estéreo de gran tamaño que incluía tocadiscos y radio en el que escuchaba todo tipo de música. Su hermano tenía una copia del disco ‘‘Che Che Cole’’ de Willie Colón y un cencerro que solía tocar constantemente, convirtiéndolo en el primer instrumento que escuchó en su infancia.

Ya en el quinto grado de primaria en su nueva residencia en Filadelfia, se interesó en aprender a tocar guitarra, pero en esa época su escuela no ofrecía programas en los que la guitarra tuviera presencia, sino el violín. Entonces, se animó a intentarlo con el violín, pero lo estuvo tocando durante ese año. En octavo, regresó a Chicago a vivir con su padre luego de la muerte de su madre, su interés se dirigió a los tambores de acero, a los que también se refirió como los tambores del Caribe. 

Le dedicó un año más a este instrumento hasta que llegó a high school y se mudó de regreso a Filadelfia con su hermano, que es cuando volvió a cambiar de opinión y le empezó a gustar la trompeta y la conga. Se apasionó tanto por esta última que compró su propia conga que todavía conserva hasta el sol de hoy. Entonces, otros amigos músicos le enseñaron a tocarla y el resto es historia.

Jorge Torres tocando
Jorge Torres tocando la conga en vivo

Inicio de su carrera profesional

Su aprendizaje de la conga fue el inicio de su vida como músico profesional, así que estuvo tocando para varias agrupaciones como La Orquesta Cupey, Orquesta La Precaución, Orquesta La Opinión, entre otras. Durante esta época, Jorge aprendió a tocar muchos otros instrumentos como el bongó o los timbales y el encargado de enseñarle fue Mikie Rivera, reconocido cantautor y guitarrista de trova y jazz puertorriqueño, quien se reunía con el joven y otros músicos en el sótano de la casa de un amigo para mentorearlos y trabajar con ellos.

Estos encuentros despertaron en él la idea de crear su propia banda en el futuro debido a todo lo que Rivera le enseñó del negocio de la música y quería poner esos conocimientos en práctica prontamente.

Jorge and The Latin Jazz Expenses

La banda de Jorge empezó como un pequeño grupo de jazz, pero no quería conformarse con eso. En algún punto, le interesaba tener una orquesta de cuatro vientos, tres cantantes, piano, bajo, bongó, timbales y conga. Es así como surge el proyecto de Jimmy Jorge and The Latin Jazz Express.

Dicho proyecto se inició como una banda de Latin jazz de seis miembros en 1995, pero ha logrado crecer al punto en que, hoy en día, cuenta con unos 12 miembros y tocan muchos otros géneros musicales, aunque la salsa está muy presente en su repertorio hoy en día. 

Jorge Torres y el resto de la banda
Jorge Torres y el resto de Jimmy Jorge and The Latin Express

Jimmy Jorge and The Latin Jazz Express, a través del trabajo duro, ha logrado posicionarse en la industria hasta incluso convertirse durante algún tiempo en la banda principal de la estación radial ‘‘La Mega 1310 AM’’ y ha tocado en todo tipo de eventos como The Puerto Rican Parade, La Feria del Barrio, Penn’s Landing’s Hispanic Fest, entre otros. 

Algunos de los actuales integrantes de la banda son el cantante peruano Joseito Rivera, la cantante puertorriqueña Lia Montalvo, el cantante dominicano Hugo Tavares, el conguero Edwin ‘‘Papo Buda’’, el percusionista Orlando Santana y el trombonista Edgar Salias.

Jimmy Jorge Entertainment 

Cuando Jorge empezó a tocar con orquestas estadounidenses, notó que unas cuentas de ellas, además de sus músicos, también tenían bailarines y DJs que también eran parte de la orquesta y el show. La inclusión de estos profesionales en los conciertos le pareció una idea fenomenal y quiso ponerla en práctica para su propio proyecto, así que aprovechó el contacto que había tenido con cantantes, DJs, fotógrafos, bailarines y profesores de baile para reclutarlos en sus propios shows en el futuro.

Entonces,  empezó a pedir números telefónicos para tener una red de artistas con los que pudiera contar en caso de requerir sus servicios. Hoy en día, cuenta con un catálogo bastante grande de opciones para cada tipo de show, lo que hace de Jimmy Jorge Entertainment una de las compañías de entretenimiento latino más importantes de Filadelfia en la actualidad.

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Publicado en: 2026, Artistas, Entrevistas, Febrero, Latin Jazz, Musica Latina, Norte America

Carlos Jiménez ofrece su talento y pasión al publico de universidades, hoteles y restaurantes por todo Nueva York

20 enero, 2026 by Karina Garcia

Estamos muy contentos porque este inicio de año nos ha traído una muy agradable conversación con el brillante director de orquesta, compositor, vocalista y flautista Carlos Jiménez, quien muy amablemente ha respondido las preguntas que teníamos para hacerle. 

El neoyorquino tiene muchas cosas interesantes por contar, así que esperamos que el siguiente material sea del agrado de todos.

Carlos Jimenez tocando
Carlos Jimenez tocando la faluta en vivo

Inicios de Carlos en la música

Carlos nació en la ciudad de Nueva York, pero se mudó junto con su familia a Puerto Rico al cumplir los seis años de edad. Fue en la Isla del Encanto que descubrió sus inclinaciones por la música de la mano de su padre trompetista William su abuelo cuatrista Cruz, quien le animaron a tomar clases de música. Por lo mismo, comenzó también a recibir entrenamiento musical y adquirir grandes aptitudes para tocar instrumentos de percusión como los timbales, el bongó y la conga. 

Su primer instrumento lírico fue la trompeta, la cual aprendió a tocar bajo la tutela del profesor Pablo León en la Escuela Francisco Zayas Santana. Sin embargo, inspirado por Mongo Santamaría y sus arreglos musicales para su tema ‘‘Song For You’’, decidió cambiar de instrumento y empezar a tocar la flauta, cosa que sigue haciendo hasta el sol de hoy.

Regreso de Carlos a Nueva York

Siendo ya un jovencito, decidió regresar a su ciudad de nacimiento motivado por la vibrante escena musical latina propia de ese lugar, al que define como ‘‘la ciudad donde se cumplen todos nuestros sueños’’. Estando allí, se inscribió en el Conservatorio de Westchester para estudiar flauta clásica, pero allí no acabó su formación. 

También estudió armonía del jazz y sonoridad junto con el maestro de piano Michael Longo, a quien describe como un buen amigo y maestro al punto de hacer una grabación juntos. Lamentablemente, Longo fue una de las tantas víctimas de la pandemia del COVID-19, lo cual fue una inmensa tristeza para Carlos como para quienes tuvieron la dicha de conocerlo.

Orlando Marín y Carlos Jimenez
Orlando Marín »El último Rey del Timbal» y Carlos Jimenez

Frutos de su prolífica carrera

Luego de más de 20 años de exitosa trayectoria profesional, Carlos ha logrado construir una gran reputación en la industria a punta de pasión y trabajo duro. Él mismo asegura que su buen nombre viene como resultado de su responsabilidad, confiabilidad y, más importante, capacidad para tocar buena música.

Sus grandes aptitudes como profesional y músico lo han conducido a tocar en eventos corporativos para compañías como Victoria’s Secret, Nike, ScotiaBank, Regeneron y muchas otras. Adicional a eso, también ha podido tocar y dirigir orquestas en presentaciones para universidades e instituciones culturales como Lehman College, Sarah Lawrence College, New York Botanical Garden, Columbia University y muchos más. 

Así mismo, la banda de Carlos se ha presentado en una cantidad incontable de festivales en muchos lugares como el West Harlem Jazz Festival, el Harbour Jazz Festival, el Fall Harvest Fishkill Farm Festival, el Lake George Festival, el Summer Sound Festival y muchos otros más. 

Faceta altruista

Además de lo anterior, Carlos también se ha ganado el respeto de sus colegas gracias a las numerosas galas, eventos benéficos y actos comunitarios en los que el artista ha estado involucrado en los últimos años, lo cual le ha valido numerosos reconocimientos por su servicio a la comunidad. Esto deja ver que el flautista no solo es un apasionado de su oficio que es la  música, sino que la usa para hacer el bien a quien lo necesite. También podemos añadir que ha encabezado numerosos shows en restaurantes y hoteles muy conocidos como Casa Cipriani Hotel, The Marriott, Ritz Carlton, The Lexington Hotel, entre otros.

Carlos Jimenez y Eric Adams
Carlos Jimenez junto al exalcalde de Nueva York Eric Adams

The Carlos Mambo Dulcet

Junto a su orquesta, Carlos ha lanzado unos cuantos álbumes entre los que podemos mencionar  ‘Red Tailed Hawk Vol 1’’, ‘‘Red Tailed Hawk Vol 2’’, ‘‘Despierta Boricua’’, entre otros. El artista cerró la conversación asegurando que su agrupación se sigue formando y que cuenta con más de cien músicos y todos son maravillosos. 

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Música latina en Manhattan por Jon Horn

21 diciembre, 2025 by International Salsa Magazine presenta

En el año posterior al fin de la gran guerra, un huracán aterrador azotó la isla, y en el pueblo de Santa Bárbara de la Loma la iglesia católica quedó destruida, pero el modesto recinto de la Señora —devota de las siete potencias e hija dotada de Yemayá, espíritu de los mares— resultó ileso tras la tormenta. La gente de Santa Bárbara no se sorprendió. Llamaban a la Señora «La Poderosa», pues podía curar a los enfermos mejor que los médicos, deshacer y lanzar hechizos —pero solo para el bien— y ver más allá del aquí y el ahora. Los creyentes de la religión natural acudían semanalmente al patio amurallado detrás de su pulcro bohío de dos habitaciones para alabar a los poderosos espíritus que podrían poseerlos mientras bailaban y cantaban al ritmo del inspirado tamboreo de los tumbadores.

En la siguiente luna llena, la Señora convocó a su gente a una ceremonia especial de medianoche. Vestida, como siempre, con una túnica e inmaculado turbante blanco, fumando un largo cigarro y bebiendo de un frasco de ron, dijo a la asamblea que el Odio estaba trabajando duro en todas partes, y que pronto llegarían cosas peores que los huracanes o incluso que la guerra recién librada. Ahora todos debían concentrar sus energías de oración y enviar bondad en forma de música a un mundo malvado. Los ritmos nativos de su isla, producto de la potente mezcla de esclavos, colonos e indios, podían unir a personas de todos los tipos y colores. Mientras las manos oscuras golpeaban sobre las pieles tensas un redoble profundo y constante como un trueno distante, la Señora clamó hacia el cielo iluminado por la luna: «¡Que los bebés nacidos del mambo sean portadores de justicia y paz donde no la hay! ¡Ve, mi mambo! ¡Ve ahora y obra tu magia musical en el centro de la ciudad más grande de la nación más fuerte de la tierra!».

Damaso pérez Prado en vivo
El Rey del Mambo Damaso Pérez Prado en vivo

Y el mambo fue y hizo todo esto, y mucho, mucho más…

Cuenta la historia que un salón de baile en el centro de Manhattan estaba muriendo lentamente al final de la era de las Big Bands, justo después de la llamada «Guerra Buena». El tipo que administraba este local musical (tal vez para la Mafia) se quejaba de la falta de clientes ante un astuto promotor de Broadway, quien señaló con un dedo amarillento al quejumbroso y dijo: «¡Oye! ¡Si no te importa que haya spics y niggers [términos despectivos para hispanos y negros] en el local, ¡puedo llenarlo seis noches a la semana!». «¡A estas alturas no me importa si son spics, niggers o marcianitos verdes!». «¡Trato hecho!».

Era la época en que Jackie Robinson «integraba» las ligas mayores de béisbol. El dinero inteligente sabía que el apartheid estadounidense no podría durar para siempre, al menos no abiertamente. ¿Y dónde más soplarían primero y más fuerte los vientos de cambio sino en la Ciudad Imperio, también conocida como Nueva York? Así que el Palladium abrió con una política de mambo candente, se contrataron las mejores bandas afrocubanas y se formaron colas alrededor de la manzana. Harlem y el Spanish Harlem eran ahora bienvenidos en un gran local del centro. Y no solo aparecieron los grupos antes mencionados, sino también «wops» e «yids» [términos despectivos para italianos y judíos], los «mamboniks» que venían de los barrios periféricos. Se corrió la voz, y los inconformistas de la alta sociedad blanca vinieron a echar un vistazo y se quedaron para bailar. Durante las siguientes dos décadas fue el «lugar donde estar», si querías moverte y dejarte llevar por los mejores sonidos latinos.

Alrededor de 1954/55, el mambo alcanzó la cima en la conciencia popular, con temas como “Papa Loves Mambo”, “Mambo Italiano” y “What The Heck is the Mambo?” en las listas de éxitos comerciales. Pérez Prado incluso llevó “Cherry Pink and Apple Blossom White” al número uno. Pero el verdadero mambo, el cha-cha-chá, la guaracha, la charanga y el son permanecieron en el circuito underground, algo de nicho, música de baile étnica para los latinos de Manhattan y los conocedores más cool. Allanado y acosado por las autoridades que no veían con buenos ojos el poder de mezcla racial del mambo, el Palladium perdió su licencia de licores a principios de los años 60 y cerró definitivamente en el 66, justo cuando la ola de la «nueva casta» del Latin Soul y el Boogaloo hacía ruido en las calles difíciles. Y el ritmo continúa…

Los «Mamboniks» eran jóvenes bien parecidos de origen italiano y judío, que habían terminado la secundaria pero no estaban en la universidad, y que pasaban el rato cerca de Dubrow’s en la autopista (the Hiway). Si uno de ellos tenía un coche deportivo abollado o un descapotable viejo pero llamativo, se congregaban alrededor del coche en la acera, con la radio del tablero transmitiendo a todo volumen el programa de mambo de Dick “Ricardo” Sugar por la noche, ensayando pasos de cha-cha-chá con movimiento de cadera, saludando casualmente a tipos elegantes y chicas atractivas con faldas ajustadas; y aunque los tipos no eran realmente delincuentes, a veces se juntaban con futuros felones en el salón de billar y vendían un poco de hierba a los estudiantes de secundaria más modernos… pero la gran emoción para los Mamboniks era el «Latin Kick» (el toque latino), yendo al Palladium al menos una vez a la semana para codearse con boricuas y cubanos y con tipos y chicas elegantes de Harlem, todos vestidos con trajes continentales y vestidos de cóctel, moviéndose al ritmo de los potentes y estridentes ritmos de Tito Puente y Tito Rodríguez, Eddie Palmieri, Joe Cuba, la Orquesta Aragón, el Sexteto La Playa y muchas otras agrupaciones incendiarias que tocaban «en clave».

El resto del tiempo se quedaban fuera de la cafetería, casi bajo el metro elevado de la línea BMT, pasando el rato en la autopista pero sintiendo que eran demasiado modernos para ella; todavía viviendo en casa en Brooklyn solo porque era gratis, pero definitivamente en camino a salir y subir —o al menos así les parecía a los que eran unos años más jóvenes. Yo no conocía realmente a los Mamboniks, pero sabía quiénes eran: uno de ellos acabaría con los delincuentes y cumpliría condena… otro se casaría con su pequeña pareja de cha-cha-chá y entraría en el negocio de los restaurantes… otro se convertiría en músico y traficante, con énfasis en lo de traficante. Solo veía a estos Mamboniks al pasar por Dubrow’s, pero me llamaban (mientras me ignoraban) hacia una ciudad más mágica que la que yo conocía hasta entonces.

Tito Puente interpretando música latina
Tito Puente interpretando »Oye Como Va»

José de la Subway habla de trabajar en las montañas

Hay uno o dos agentes que reservan a todas las bandas, ¡y más vale que no te lleves mal con ellos! Un tipo que conozco de El Barrio, que toca los timbales —no es Puente, pero aún es joven— me metió en este trabajo, sustituyendo al tipo que estaba demasiado arruinado por la droga (duji) para ir a trabajar. Todos nos reunimos en la terminal de autobuses cerca del Hotel Dixie. Se tarda un par de horas en llegar y es puro campo, ¡se huelen los árboles! Están esos grandes hoteles judíos, todos contratan una banda latina para alternar con cualquier banda de pop aburrida que tengan.

Tienes una choza llena de literas para dormir, comes las sobras de las comidas de los niños y no quieren ver tu cara por el lugar hasta la hora del espectáculo. Tal vez te dejan sacar un bote de remos al lago, pero mejor quédate lejos de la piscina hasta que te envíen allí a tocar un set de cóctel. ¡Siempre la llaman «piscina olímpica» aunque tenga cuatro pies de profundidad! Todas estas chicas blancas están ahí en bikini tratando de ponerse tan oscuras como la gente que no quieren en la piscina con ellas. Tocas unos cha-cha-chás junto a la piscina a última hora de la tarde y puedes echarle un ojo a las chicas; algunas son guapas, otras te miran, pero tú llevas gafas de sol y mantienes la cara de piedra. Mantienes el trabajo manteniendo la distancia con la clientela del hotel. Después del último set, todo el mundo va a comer y a pasar el rato en el restaurante chino de Corey en Liberty. Cuando es «Noche de Mambo» en el Raleigh, participas. Y si metes la pata, o cuando termina el contrato, vuelves al autobús Greyhound hacia la ciudad, y no tienes mucho botín que mostrar. Estás pagando tus deudas, ganando experiencia.

Musicalmente, finales de los 50 y principios de los 60 fueron tiempos dinámicos en Nueva York. Monk con Trane en el Five Spot, Ornette Coleman introduciendo la «nueva cosa» o Free Jazz. El R&B estaba en un bache y el Top 40 era realmente malo… pero en Brooklyn y el Bronx, una nueva generación de «Nuyoricans» estaba alcanzando la mayoría de edad, y aunque todavía les gustaban los sonidos afrocubanos, el mambo y el cha-cha-chá pertenecían al pasado (reciente), así que estaban experimentando: la Pachanga del Bronx era una charanga acelerada… los trombones dieron un toque más duro a conjuntos como La Perfecta de Eddie Palmieri… y el «Latin Soul» era el Doowop (una gran influencia en la calle) unido al sentimiento del bolero y el ritmo de bongo/congas.

Joe Cuba supo que había dado con algo cuando su “To Be With You” (un bolero en inglés) se convirtió en un favorito de la calle circa 62/63. El as del conguero cubano Mongo Santamaría tuvo una especie de éxito cruzado con “Watermelon Man”. Y Ray Barretto entró en las listas nacionales con una charanga acelerada que incluía un rap callejero en español superpuesto: “El Watusi”. Los tiempos estaban cambiando en el barrio. Eddie Palmieri con su descarga de ocho minutos en “Azúcar Pa’ Ti” fue un gran avance. Pero a principios de los 70, la recién bautizada «Salsa», promocionada por Fania Records (la Motown latina), prevaleció. Los restos musicales quedan, pero en cuanto al ambiente, ¡»había que estar allí, amigos!».

Esa cosa latina

Los sonidos afrocubanos, y las extensiones y variaciones de esos moldes por parte de sus herederos neoyorquinos, eran los sonidos latinos más candentes y geniales. Los músicos tienen grandes oídos, y siempre hubo una fertilización cruzada entre los géneros aparentemente segregados del latín y el jazz (produciendo eventualmente el Jazz Latino). Entonces, ¿por qué no hay más aficionados al jazz interesados en la rica herencia del «toque español»? Diferentes idiomas, así como estilos divergentes, perpetúan nichos de mercado musicalmente exclusivos incluso hasta hoy. Sin embargo, muchos grandes del jazz estadounidense se sintieron especialmente atraídos por lo latino. Dizzy Gillespie con Chano Pozo creando el Cubop… las sesiones de Charlie Parker con Machito… Cal Tjader con Eddie Palmieri… Estos son algunos de los mejores frutos de los matrimonios entre el Jazz y lo Latino.

¡El tío Jonny al rescate! Si te gustan los ritmos que no te dejan sentarte o quedarte quieto, o amas una gran canción de amor, tengo dos cepas latinas para introducir en tu torrente sanguíneo musical: jams lentas superlativas de anhelo, éxtasis, traición y pérdida en los mejores boleros agridulces… y clásicos de baile de «música caliente» que te harán mover las caderas. No hay nada como esta cosa latina. Pero no confíes en mi palabra. ¡Vayan a comprobarlo por ustedes mismos, hermanos y hermanas!

Joe Bataan cantando música latina
Joe Bataan cantando »Gypsy Woman» hace algunos años atrás

Música Caliente 101

¿Salsa dura? ¿Salsa Brava? ¿Salsa romántica? Esas designaciones de consumidor son pura m***. Para citar al rey Tito Puente, «La salsa es algo que se le pone a la comida». Como marca, la «Salsa» vendió muchas unidades para Fania y otros sellos más pequeños en su apogeo. Pero seguía siendo música con raíces afrocubanas, refinada (o, según los puristas, degradada) por puertorriqueños y nuyoricans. Era una música basada en el ritmo, ajustada al golpe de la clave, donde los tambores africanos podían cantar melodiosamente mientras el piano, los violines y los metales europeos se convertían en instrumentos rítmicos.

A medida que la música se transformaba de La Habana a Nueva York, se volvía más rápida y fuerte (¿cómo no?), pero los ritmos ciertamente no se enfriaron. Cualquiera que sintiera esta música en su cuerpo y alma sabría que esto era música caliente. El tío Jonito va a empezar con una muestra de lo mejor de los grandes días de esta música caliente, desde finales de los 40 hasta los 70.

Orq. Casino de la Playa w/Miguelito Valdes: “Bruca Manigua”
Arsenio Rodriguez Orq.: “Dame un Cachito pa’ Huele”
Machito & his Afro-Cubans: “Tanga”
Chano Pozo: “El Pin-Pin” (nice later version by El Gran Combo)
Los Astros: “Que Lindo Yambu”
Arcano y sus Maravillas: “Rico Melao”
Sonora Matancera w/Celia Cruz: “Caramelos”
Sexteto La Playa: “Jamaiquino”
Randy Carlos: “Smoke” (“Humo”)
Fajardo y sus Estrellas: “Ay! Que Frio” (+ jazzy ’70s cover by Ocho)
Cortijo y su Combo w/Ismael Rivera: “El Negro Bembon”
Orquesta Aragon: “Caimitillo y Maranon”
Cachao y su Ritmo: “Malanga Amarillo”
Chappotin y sus Estrellas w/Miguelito Cuni: “Alto Songo”
Mongo Santamaria: “Afro Blue” “Para Ti”
Mongo Santamaria w/La Lupe: “Canta Bajo”
Tito Puente: “Oye Como Va” “Ran Kan Kan”
Eddie Palmieri & Cal Tjader: “Picadillo”
Tito Rodriguez & Orq.: “Mama Guela” “Ave Maria Morena”
Joe Cuba Sextet w/Cheo Feliciano: “El Raton”

Mon Rivera: “Lluvia con Nieve”
Orquesta Broadway: “Como Camino Maria”
Ray Barretto: “Cocinando”
Pete “Conde” Rodriguez w/Johnny Pacheco Orq.: “Azuquita Mami”
Willie Colon Orq. w/Hector LaVoe: “Abuelita”
Eddie Palmieri w/Charlie Palmieri: “Vamanos pa’l Monte”

Pete El Conde Rodríguez, Tito Puente y Celiz Cruz
Pete El Conde Rodríguez, Tito Puente y Celiz Cruz interpretando »Qué Bueno Baila Usted»

Boleros 101

Los boleros son canciones de amor latinas, y las mejores son iguales a cualquier aria de ópera o balada pop, especialmente las escritas y cantadas desde la década de 1940 hasta los 60. Detrás incluso del bolero más lento hay un redoble rítmico (mantenido por bongoes, congas o toques ligeros de timbales). ¿No soportas la música romántica? El bolero, amigo, no es para ti. América Latina —especialmente Cuba, México y Puerto Rico— dio grandes boleristas en la época de oro, y las melodías que cantaban eran de clase mundial, verdaderos estándares que suenan tan fuertes hoy como ayer. Permíteme compartir algunos de mis boleros favoritos contigo y dirigirte hacia YouTube para escucharlos todos.

Beny More: “Como Fue” “Hoy Como Ayer”
Olga Guillot: “Mienteme” “Tu Me Acostumbraste”
Trio Los Panchos: “Nosotros” “Sabor a Mi” “Los Dos”
Vicentico Valdes: “Tus Ojos” “La Montana”
Tito Rodriguez: “Inolvidable” “En La Soledad”
Los Tres Ases: “Delirio” “Estoy Perdido” “El Reloj”
Cheo Feliciano (w/Joe Cuba sextet): “Como Rien” “Incomparable”
La Lupe w/Tito Puente Orq.: “Que te Pedi”

Santos Colon w/Tito Puente Orq.: “Ay Carino”
Armando Manzanero: “Mia”
Los Tres Diamantes: “La Gloria eres Tu”
Javier Solis: “Si Te Olvides (La Mentira)”
Los Tres Caballeros: “La Barca” “Regalame Esta Noche”
Los Tres Reyes: “No Me Queda Mas”
Pedro Infante: “Contigo en la Distancia” “No Me Platiques Mas”
Jacaranda Castillon: “La Gata Bajo La Lluvia”

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Publicado en: 2026, Artistas, Enero, Musica Latina, Norte America

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